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ROBOS Y LADRONES

Últimamente todo son robos. Atrás queda ya el divertido atraco que sufrí una noche de verano en Madrid. Algún día contaré esta historia para los que no la sepan, pero hoy no, es larga y se merece una entrada para ella solita. Volvamos a lo que nos interesa. El reportaje de edición de esta semana va de robos, concretamente del robo de cobre. Y al final, después de una nochecita muy larga, ha quedado bien, muy bien. Como siempre, la última palabra la tiene el gran Paco.

Nos ha quedado claro: los ladrones de cobre prefieren la noche para llevar a cabo sus fechorías. Pero la cosa es más complicada que todo esto, hay ladrones de todo tipo. Los más valientes prefieren los riesgos, saber que hay posibilidades de que les pillen hace que la cosa tenga más emoción. Y precisamente uno de estos se paseó la semana pasada por los pasillos de la Fcom. Si todavía se pasea entre nosotros es aún un misterio. El caso es que el jueves a la hora de comer alguien entró en una de las salitas de edición que se encuentran en el tercer piso de nuestra facultad y robó un aparatito caro, muy caro. Los alumnos de cuarto de audiovisual andan estos días montando los cortos, y claro, cuando se fueron todos a comer algún listillo aprovechó la gran ocasión. Increíble. Quedan avisados, ¡un chorizo anda suelto!

Y mañana es jueves, y los jueves David dice que es día de reflexión. Pero los jueves pasan más cosas. Es día de edición, de rebajas, y como no, mañana también es día de suplemento. La cuenta atrás ha comenzado y lo que será del periodismo en el 2058 todavía es un misterio. La cristalera de Nuestro Tiempo espera nuestros reportajes, la dire y compañía también. Prisa, prisa, prisa. Tenemos que darnos prisa. Pero estoy segura de que lo conseguiremos. Si lo hacemos de forma divertida, mejor.








Tengo pesadillas con Cuba

Es lo que tienen los periodistas, que hablan de cosas de las que no tienen ni puñetera idea como si nada. Hoy hablamos de ajedrez. De ajedrez y campeones de ajedrez.
Tampoco puedo evitar decir que hoy me siento acosada, acosada por las señoritas de las agencias encargadas de llevar los viajes de fin de carrera. X, no diré su nombre, me llama a todas horas y me manda mensajitos como si me conociera de toda la vida. Ahora dice que quiere quedar a tomar un café conmigo. No haré comentarios. Aunque la peor de todas es la señorita Y, de una agencia diferente a la de la señorita X, pero más loca y más obsesionada con llevarse el viaje a Cuba de los estudiantes de cuarto de Fcom. Su jefe debe de estar contento con ella, se toma muy en serio lo de ser fiel a la empresa para la que trabaja. Y llega a la facultad desesperada y pregunta toda cabreada que dónde está “cristris”. Pero y a ésta quién le ha dado permiso para llamarme así. Todavía me dura la indignación. O decidimos ya con que agencia nos vamos a Cuba o a mí me da algo. No digo nada más.

Paciencia...

El prícipe de la colina

El viernes decidí asistir al rodaje de lo que parece que será un gran corto: El príncipe de la colina. Y mereció la pena. En fin, que allí estaba yo, con un frío de muerte en el monte de San Cristóbal a las nueve de la mañana. Pero más que el frío, lo que me dejó helada fue ver a Alejandro.Va a segundo de la ESO, tiene síndrome de Down, y no había actuado en su vida. El jueves era la primera vez que interpretaba un papel, que leía un guión, y que tenía a veinte personas encima de él mirándolo y diciéndole lo que tenía que hacer. Sólo se me ocurre una palabra para describir lo que vi: IMPRESIONANTE. Nos dejó a todos con la boca abierta. Y aunque como es lógico pasó sus malos ratos y sus enfados, nos dio a todos los presentes un ejemplo de superación que quiero compartir. Olé, olé, y olé.




El resultado lo podrán ver el día del patrón en la Facultad de Comunicación.Yo fui claqueta por un día. Escena catorce, plano cincuenta, toma dos.